Te deberá pasar, a menos a mí me ha sucedido, que a veces terminas el día y te preguntas qué fue lo que hiciste realmente este día. Sí! Haz hecho un montón de cosas pero aún así te quedas con ese vacío de no saber realmente qué fue lo que hiciste.
Te esforzaste mucho, y has terminado muy cansado pero parece que poco lograste ese día.
¿Alguna vez te tomaste el trabajo de anotar las cosas que hiciste durante el día? ¿Con que te encontraste?
Estas son algunas de las cosas que he ido descubriendo:
-Pasar una o más horas tratando de organizar el día perdiendo el equilibrio entre la planificación de las tareas y hacer las tareas.
-Encontrarme haciendo algo distinto de aquello con lo que había empezado.
-Terminar enredado en el desorden ajeno, la improvisación o las urgencias externas.
-El correo electrónico .. ufff!
-Las interrupciones.
-Sumergirte en reuniones improductivas… recontra ufff (‘reuninitis empresarial’ aguda!)
Muchas veces no le damos importancia, pero cada interrupción, cada transición de una tarea a otra nos quita mucho más que tiempo, nos quita la tan valiosa concentración. Volver a retomar lo que habíamos dejado cuesta el doble.
Son muchas las cosas que aparecen y detienen tu marcha, cosas sin importancia. Si no estás alerta será muy fácil que te desvíes de los objetivos realmente importantes que te has propuesto. ¿Cuáles son los objetivos que realmente cambiaran para bien tu día o tu semana?
Hacer una lista durante algunos días me ha ayudado a evaluar algunos hábitos.
Por ejemplo, empezaba el día con la lectura de algunos blogs y diarios; eso parecía productivo (estaba informado y era divertido) pero sumando la cantidad de minutos que le dedicaba semanalmente me di cuenta que utilizar ese mismo tiempo (y mucho menos) en planificar mi día me dejaba más horas al final de este para otras actividades, incluyendo también tiempo para distraerme y descansar.
Almorzaba en el trabajo, en mi escritorio ‘aprovechando’ para revisar mi correo; pero al probar un cambio de este hábito me di cuenta que salir un rato, comer fuera del trabajo y despejarme me daba más ímpetu para cumplir el resto de la jornada
Revisa tus hábitos, ellos te ayudan a hacer las cosas más productivas y sirve de escudo ante las interrupciones y las cosas que aparecen sin valor.
Pienso que los hábitos sirven como defensa (sin que te des cuenta) para evitar las interrupciones y el mal gasto de tiempo, para que así no llegues al final del día preguntándote ¿qué fue lo que hice hoy?
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