Unos de los aspectos más importantes que deben destacarse en los ambientes de trabajo es la concentración.
La concentración nos permite unir nuestras fuerzas para desempeñarnos eficientemente en aquello que queremos producir o lograr; sin ella dispersamos y malgastamos nuestra energía.
La concentración hace que nuestros pensamientos se reúnan y nos permitan apuntar a la acción. Si entendemos sinergia como la unión de varias fuerzas para lograr una mayor efectividad, podemos comprender que necesitamos concentrarnos en aquello que estamos produciendo para que nuestro tiempo se haga productivo.
¿Cuántas veces te encuentras haciendo algo distinto de lo que habías empezado?
Necesitamos de la concentración en los ambientes de trabajo, pero también necesitamos de la voluntad para crear un ambiente propicio para que la concentración se desarrolle y se convierta en hábito y en cultura.
¿A que me refiero con crear un ambiente propicio?
Eso es variable según el tipo de trabajo, pero en general todos sabemos, por experiencia o sentido común, que evitar el ruido es un factor fundamental. Todos sabemos que es lo que nos desconcentra.
¿Por qué pararse a conversar en medio de la oficina generando molestia a otros que intentan concentrarse? ¿Por qué llamar en voz alta al que está en la otra punta, molestando a todos los que están de por medio? Celulares, teléfonos, gente que entra y sale, etc. Estos son algunos pocos ejemplos.
Hay que tomar como responsabilidad propia el hecho de no interrumpir a otra persona que está concentrada en sus labores y promover el respeto por el tiempo ajeno.
Crear un espacio físico para las reuniones de trabajo, que evite interrupciones y distracciones a los que no participan en la reunión. Evitar las urgencias neuróticas (por cierto, algo bastante difícil en muchas empresas). Establecer horarios fijos para el refrigerio, sobre todo en ambientes con mucho personal.
Algunas distracciones e interrupciones en el sitio de trabajo son difíciles de evitar, por la dinámica del trabajo, pero la mayoría pueden evitarse.
Por supuesto hay que saber distinguir las “distracciones sociales”, que son importantes en la integración del personal. No se pretende que, con tantas horas de trabajo, no compartamos momentos para comentar y conversar sobre nuestras vidas. Debemos contar con espacios, en tiempo y lugar, para estos aspectos sociales tan importantes para la integración de las personas. Si estos eventos sociales se prolongan y ocupan toda la jornada laboral, corremos el riesgo de disminuir la productividad y quizás algo peor, crear hábitos que se hacen luego se asientan en la cultura del sector.
He trabajado en muchos ambientes, todos distintos entre sí, y he visto en muchos de ellos los problemas de concentración. He visto como una persona con ganas de atender sus labores es desconcentrada (molestada) por otros discutiendo sobre las últimas noticias durante largas horas. También momentos en los que todos están atentos a su labor, pero alguien se acuerda de algún chimento y lo tira en voz alta a ver quien lo recepta, inmediatamente todos cambian su atención para discutir del tema; un ciclo que sucede durante todo el día hasta el final de la jornada de trabajo.
Aquí es cuando los límites del espacio social se han roto y la cultura del sector se ha predispuesto para la distracción.
¿Qué puedes hacer desde tu puesto de trabajo?
-Organiza tu día a primera hora de la mañana o quizás aún mejor, haz una planificación previa al final de tu jornada de lo que debes hacer mañana. Eso te ayudara a pensar en tus próximos objetivos y al cumplirlos te sentirás motivado. La motivación ayudara en tu concentración.
-Establece lapsos de trabajo para tus tareas. Fracciona tu día, ponte pequeños momentos de descanso entre ellos.
-Da a conocer a otros en qué horarios estas disponible para atenderlos.
-No estar pendiente del correo durante todo el día. Este es un mal hábito y un mal uso del correo electrónico. Solemos estar pendientes de chequear nuestro correo continuamente y al llegar alguno inmediatamente nos distraemos en responder, nos vamos del tema, nos desconcentramos.
-Planificar tus reuniones y establecer claramente los temas que serán tratados. Es muy común llenarse de reuniones donde luego se termina discutiendo temas que no estaban previstos o temas triviales que quitan tiempo a tu agenda. Informa adecuadamente a otra persona que deseas coordinar una reunión, define lugar, horario, tiempo previsto y temas a tratar.
-Establecer horarios convenidos de descanso para todo el grupo, algo así como la hora del café; también lugares específicos para esto para no asociar el ambiente de trabajo con estas actividades. Allí es el momento de charlar, reír y divertirse un rato, para luego volver distendidos a nuestras labores.
-Pedir amablemente que no te interrumpan, que necesitas terminar lo que estás haciendo. Parece una sugerencia ingenua, pero no siempre uno se anima por temor a quedar como un gruñón.
¿Tú qué haces para concentrarte?
Personalmente pienso que lo mas importante es lograr motivarte. Cuando estas motivado, cuando haces algo que te satisface o cuyo buen resultado sabes que te alegrará, será muy difícil que te distraigas.
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